Cronología
Fundación
El dia 6 de marzo de 1582 fue aprobada canónigamente la regla de la hermandad de la Santa Cruz en Jerusalén de Écija, constando que fue su fundador Juan de Santa María. Desde sus orígenes, la hermandad se dedicó a rendir culto a la Santa Cruz de Jerusalén.
En 1592, ante la deficiente situación hospitalaria de la ciudad, se agregaron doce capítulos a la Regla primitiva, relacionados con la curación y el cuidado de los pobres enfermos naturales y vecinos de Écija.
Sólo a partir de 1592, podemos afirmar que ofició sus cultos en la parroquia de San Juan Baustista. Segun prescribe la Regla de 1582, la hermandad estaba regida por una junta de oficiales compuesta del hermano mayor, prioste, mayordomo de cera, dos alcaldes, ocho diputados y un escribano. Esta junta de gobierno era renovada cada año mediante elecciones celebradas el Día de Reyes (Cap. VI).
El acceso a la cofradía era libre para hombres y mujeres, prohibiendose expresamente la entrada de negros y mulatos no porque todos no seamos cristianos, mas por evitar murmuración de algunas perzonas y porque la mayor parte de ellos no es gente acogida a razón...;(Cap I).
La cuota de entrada era de 6 reales para los hermanos de cruz y 10 para los hermanos de luz (Cap. 1). Los clerigos también podían pertenecer a la cofradía, hallandose liberados de abonar cuota, siempre que se obligaran a asistir las funciones litúrgicas de la hermandad (Cap.XXI).
La hermandad tenía obligación de celebrar un cabildo anual el domingo de Lázaro, para el que se debía construir un altar con una cruz y un plato o demanda; en dicho plato, los hermanos depositarían las limosnas precisas para atender los gastos de salida de la cofradía el Viernes Santo (Cap. IV).
La procesión salía a las tres de la madrugada de la parroquía de San Juan Bautista; los hermanos, descalzos, vestían túnicas de lienzo morado, ceñidas con sogas de esparto, una insignia de la Santa Cruz de Jerusalén en el pecho y capirotes redondos sobre la cabeza, portando hachas de cera o cruces de madera (Cap. VIII).
La otra gran celebración de la hermandad tenía lugar el día de la Santa Cruz, en el mes de Mayo; junto con la procesión anual de Semana Santa, era la festividad mas relevante y, a ella, no podía excusar su asistencia ningún hermano (Cap. VII).
Otra festividad importante estaba dedicada a Nuestra Señora de Agosto (Cap. XX) Para estas grandes solemnidades, la hermandad engalanaba e iluminaba especialmente su capilla, contrataba músicos, traía predicadores afamados y costeaba luminarias en la torre de la parroquia y lanzamiento de fuegos artificiales.
La hermandad estaba obligada a efectuar demandas públicas para alimentar a cofrades necesitados o pobres vergonzantes de la collación (Cap. X).
Los hermanos enfermos, presos o difuntos eran especialmente atendidos por la hermandad (Caps. XII-XVI), instituyendo la creación de un nuevo cargo,llamado albacea de ánimas;, cuya misión sería la de controlar la cera y las funciones a celebrar por los hermanos difuntos.
Pese a las indicaciones fijadas por la Regla de 1582, los cabildos se celebraban ordinariamente cada Domingo de Ramos; tenían lugar en el coro o en la sacristía de la parrroquía de San Juan pero, a partir de 1685, se produjeron en la recién ampliada capilla de Jesús Nazareno. En estas reuniones se elegía a los oficiales y hermano mayor que constituían la junta de gobierno de la hermandad, se rendían cuentas de la gestión realizada o se designaba a los hermanos orquilleros, aquellos que tenían el privilegio de portar las andas de Jésus Nazareno durante la procesión.
Los recursos económicos de la hermandad estaban constituidos por cuotas de ingreso, así como por las sanciones impuestas a los que contravenían algún punto de la Regla, que podían pagarse en metálico, cera o aceite. La carencia de bienes inmuebles o rentas, obligó a la hermandad a financiarse principalmente de limosnas; éstas eran obtenidas en las numerosas funciones litúrgicas organizadas cada año y en la demanda pública que los hermanos de Jesús Nazareno estaban obligados a realizar. Dicha demanda se efectuaba en puntos concurridos de Écija, como eran el camino que iba de San Jerónimo del Valle -donde se veneraba a la patrona de Écija- la puerta del convento del Espiritu Santo o la esquina de la calle Plateria .
Siglo XVII.
Durante el siglo XVII, la hermandad comienza a ganar prestigio y consigue su agregación a dos importantes cofradías de la ciudad de Roma, en 1613 y 1664. El culto a Jesus Nazareno, documentado desde 1635, se afianzó paulatinamente en la hermandad y provocó que ésta cambiara su nombrepor el de Santa Cofradía de Jesus Nazareno y Santa Cruz en Jerusalén, a partir de 1663.
La procesión anual de Semana Santa estaba integrada por cuatro andas, sobre las que se portaba a Jesus Nazareno con su Cruz a cuestas, Nuestra Señora de los Dolores, San Juan Evangelista y la Verónica. Abría el cortejo un hermano llevando el estandarte de la congregación, seguían treinta cofrades portando cruces, en recuerdo de la que llevó Cristo durnate su martirio. Luego , desfilaba una compañía de armados y , a continuación, venía un ciego, al que se pagaba para que fuese rezando delante de la imagen Titular. También se pagaba a veinte personas que iban alumbrando las insignias; otro tanto se hacía con doce pobres vecinos de la collación, a los que se alimentaba y vestía decorosamente para que, portando hachas de cera de tres pabilos, iluminasen a la imagen del Nazareno, en recuerdo de los doce Apóstoles. Luego venía la capilla de ministriles , precedida de un clarinero y seguidas por dos coros cantores. Las imágenes de la Virgen y del discípulo Amado, en sus respectivas andas, eran alumbradas con diez chones de cera y la Verónica, con ocho. Cerraba el cortejo el parroquial de la iglesia de San Juan Baustita, formado por los clérigos, capellanes y beneficiados, los cuales, también recibían su salario y el correspondiente agasajo de vino de mistela y bizcochos de polvorón y chocolate.
Siglo XVIII.

Se produce un crecimiento notable en la fama y prestigio de la hermandad de Jesús Nazareno y Santa Cruz en Jerusalén, que provoca un aumento paralelo del número de cofrades. La presencia de importantes mienbros de la oligarquía nobiliaria local en sus cargos de gobierno, permitió a la hermandad agrandar su capilla en la parroquia de San Juan Bautista, mejorar sus enseres e imagénes o adquirir preciosas alajas para sus Titulares. Con destino a su Titular, la hermandad encargó en 1734 a Juan Bautista de Pareja, maestro ebanista vecino de Andújar, una hermosa cruz de carey y plata. Dicha cruz fué vendida en 1967 a la hermandad sevillana de Nuestro Padre Jesús de las Penas, de la iglesia de San Vicente.
Siglo XIX.
A partir de la invasión napoleónica y durante las primeras decenas del siglo XIX se aprecia un declinar en la cofradía de Jesus Nazareno que acabó por disolverse. En 1891 la hermandad logró recuperarse tímidamente, aunque no llega a consolidarse como en épocas pasadas.
Siglo XX.

En 1924 la hermandad experimenta un segundo intento de recuperación, durante esta época la hermandad efectuó su estación de penitencia de forma intermitente el Domingo de Ramos o el Viernes Santo. Pero es a partir de 1943 cuando definitivamente consolida su situación, desde entonces , comienza un proceso de ampliación y enriquecimiento de los pasos sobres los que son portadas sus imagenes, las cuales van a ser restauradas o nuevamente adquiridas. En este proceso de reformas en la hermandad, se opta por cambiar la túnica morada de capa por la túnica negra de cola, con el escudo con las cinco cruces de Jerusalén en color rojo, fijado al pecho.
Fuente: Marina Martín Ojeda, Gerardo Garcia León.Nazarenos de Sevilla.Sevilla, 1997.

